
El tiempo se vuelve loco y aunque intento calmarlo diciéndole que todo saldrá bien no me hace caso y se echa hacia adelante y hacia atrás buscando o probando en qué momento se siente mejor.
Se ha vuelto raro hasta el punto de inquietar mi humor.
Le he dicho que se detenga, pero replica que es imposible, se echa hacia adelante y hacia atrás buscando quizá el mejor segundo o tal vez probando mi paciencia.
¿Detenerlo? Ve tu que no pienso yo volver a molestarme otra vez.
Esto le enoja y todo se vuelve más denso y más lento, se echa dos segindos hacia adelante y luego una hora hacia atrás intentando encontrarse y revolviendo mis neuronas y con ello mi estómago.

El tiempo hay que agarrarlo de las orejas, regañarlo y hablarle de usted (asi como se les habla a los perros: OIGAME; SALGASE DE AHI!), pegarle en el hocico. Jodido tiempo
ResponderEliminarno es el tiempo en sí, eloisasinacento, es la espera impaciente..
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