Se quitó el sombrero y lo colgó en uno de los brazos del perchero sin mirarlo, se quito el saco a medio camino de la escalera y lo dejó tirado sobre el tercer o cuarto escalón, entró al baño, se quitó los zapatos allí y se desabrochó la camisa de camino a su habitación. Más calmado ya, respiro hondo al ver su cama de tamaño king size tendida y lista para ser desordenada, ensanchó una sonrisa, se quitó los calcetines y se metió a la cama por el lado izquierdo, el único lado de la cama donde se sentía cómodo...
Había pasado ya 47 horas sin pegar un ojo, desapresuradamente y ya acostado y seguro entre las colchas de pluma de ganzo y el algodón egipcio, se quitó el reloj y lo colocó en la mesita de noche, se dio media vuelta en la cama, respiró el olor de sábanas limpias y la emoción de estar acostado por fin lo abrumó, agitó un poco los pies de felicidad y abrazó uno de los cojines que usaba comunmente como decoración de cama. Pensando que sería la última imgane que vería por última vez en aquel larguísimo día, se imaginó hablando con Dios y dándole gracias por una habitación oscura y cómoda... Fue en ese momento, que el shock le hizo abrir los ojos, pero no tenía los mismos ojos ya, sus manos apenas eran manos y su piel era rosada y sin cabellos, estaba nadando en lo que pareciera líquido amniótico en un lugar aún más cómodo que su propia cama, estaba en el vientre de su madre, seguro y feliz, o al menos eso creía él, cuando de repente era ya un bebé grande y diferente que iba en un carrito de supermercado a toda velocidad por el pasillo del papel de baño e iba a chocar contra un anaquel que despertó de nuevo de un brinco en su cama acolcchonada empapado en un sudor frío que le hizo tiritar, volvió la cara hacia el reloj que colgaba de la pared bañada de luz de sol y vio que había pasado ya más de 13 horas en cama, por lo que decidió levantarse y entrar al baño a lavarse los dientes y dejar atrás la imagen de él mismo 29 años atrás. Pero qué sueño más loco, debo de dejar de leer a Freud, pensó e inició nuevamente con baterías renovadas un día más.
Basicamente econtrarás cuentos en extremo cortos que involucran estados de ánimo. Puedes leer si quieres, Luce tu luz•●
martes, 23 de febrero de 2010
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Aun asi el dia se siente tan largo, las horas pasan con un peso insoportable sobre mi, no se que hacer ni como entretener mi mente para dejar de pensar en ti; intento dormir y al cerrar los ojos te veo frente a mi; es desesperante como una ciudad entera parece vacia si no te tengo a ti.... y es que como vivir si no tengo galletas de patito junto a mi ^^.
ResponderEliminarjaja, qué loco :) hace años q no pasaba por aqui
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