Ayer por la tardé llegue a la casa,
logré ver a través de las ventanas que las luces estaban encendidas.
Para entrar tuve problemas con la cerradura... como siempre.
Después de batallar por unos segundo, logré entrar.
Encontré la casa de siempre, oscura, a pesar de encendida,
asfixiante, a pesar de ser tan grande, vacía, aún así llena de cosas.
Siempre que regreso a esta casa, siento con cada poro de mi piel que no es mía,
que no es mi hogar. Aquí las paredes corresponden mi disgusto y ni siquiera sé por qué, digo, yo sé que no me gustan sus colores, pero me intriga saber qué parte de mi no le gusta a ellas. Tal vez algún día me lo digan, aunque la verdad me da miedo preguntar.
Me hice de cenar, todo de una lata: abrí una lata de atún, una lata de ensalada de legumbres y una lata de coca. Miré la televisión y me acosté.
En todo momento, desde que llegué a este lugar, mi cabeza no dejó de soñar con el día en que llegaré de nuevo a casa.
Basicamente econtrarás cuentos en extremo cortos que involucran estados de ánimo. Puedes leer si quieres, Luce tu luz•●
miércoles, 29 de octubre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

Ya esta obscuro afuera. Entro de nuevo a este lugar, que alguna vez fue cálido, que alguna vez tuvo luz, que alguna vez fue acogedor, que alguna vez llame hogar...
ResponderEliminarSo I see snow in the sky, I think about you I dunno why.
ResponderEliminarYou hurt me hard and so I answered bad, I think it is so stupid now.
If you love me as much as I love you you will find it stupid too.
After all, snow is white and fluffy like you.
So I see snow in the sky, I think about you I dunno why.
ResponderEliminarYou hurt me hard and so I answered bad, I think it is so stupid now.
If you love me as much as I love you, you will find it stupid too.
After all, snow is white and fluffy like you.