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Obviamente.
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La pelé, le quite las venas blancas que me molestan.
Se me hizo agua la boca con el olor tan dulce y ácido, tan planta, tan árbol.
Arranqué uno de esos pequeños aterciopelados *gajitos* con esa sensación de despegar como la de los post its, de manera suave pero aplicando algo de fuerza para no tronarla...
Inspeccioné que no tuviera ni una vena blanca y la ataqué.
Busqué con mi lengua las semillas y las escupí una a una o de dos en dos dependía de la semilla al suelo.
Repetí el proceso unas doce veces.
Conclusión:
Me comí una mandarina y aventé las semillas a la tierra.

Me imagine a tu lengua jugando con la mia
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